¿Qué tipo de exportación es mejor para un negocio?

CAJA RURAL / abril 13, 2021 / Internacional

¿Qué tipo de exportación es mejor para un negocio?

Las empresas tienen que tener muchos factores en cuenta a la hora de definir unos objetivos para que sus productos o servicios lleguen hasta los países de destino en las mejores condiciones. Si se hace bien el trabajo previo, es mucho más sencillo conseguir la documentación legal para exportar o contactar con los proveedores extranjeros.

El ICEX España Exportación e Inversiones, la entidad pública del Gobierno encargada de facilitar la internacionalización desde todas las comunidades autónomas, ofrece una completa Guía de trámites y documentación. Este documento sirve como primer paso en el camino hacia la exportación. En ella se puede encontrar todo lo necesario para llevar los productos al mercado comunitario o a cualquier país del ámbito internacional. Y es que el comercio exterior puede convertirse en nuestro salvavidas económico.

Sin embargo, antes de preparar estos elementos es necesario conocer qué tipo de exportación es mejor para un negocio que nace en el territorio navarro. Existen muchos modelos de empresa y cada una de ellas tiene que llevar a cabo una investigación interna que, unido a la recolección de documentación, le ayudarán a establecer una gran estrategia de exportación.   

Los tres tipos de exportación: indirecta, directa y concertada

La evaluación del tipo de exportación tiene en cuenta factores como la inversión inicial, las fuentes de financiación, el acceso a materiales específicos o el nivel de riesgo que implica cada operación. Después de evaluar todas estas variables, la empresa tiene que decidir si quiere optar por un modelo indirecto, directo o concertado que apoye el proceso de su exportación.

Exportación indirecta

La exportación indirecta se basa en la utilización de tradings o intermediarios comerciales que distribuirán el producto en el mercado objetivo. La empresa se encargará de fabricarlo y enviarlo hasta el punto acordado, mientras que la compañía de negocios utilizará su red comercial distribuida por todo el mundo. De esta forma ellos decidirán dónde vender el producto con el objetivo de conseguir la máxima rentabilidad. 

El lado positivo es que se reducen los costes y el esfuerzo de la distribución, que queda en manos de una empresa especializada encargada de la identificación de proveedores y de toda la gestión aduanera. El lado negativo es que se pierde el control sobre la comercialización del producto y no se tienen datos fiables de su venta. Además, el trader puede tomar la decisión de trabajar con otros colaboradores internacionales que tengan una mercancía de mayor calidad.

Exportación directa

La exportación directa es aquella que prescinde de intermediarios y se dirige directamente hacia el público internacional. En ella, la empresa se encarga de la fabricación del producto, el contacto, la negociación, la comercialización y también la distribución en todas las etapas del proceso de exportación. 

Esta modalidad puede ser más o menos directa dependiendo de las figuras con las que se entre en contacto: agentes locales o distribuidores. Los primeros trabajan a comisión y se encargan de explorar el mercado en busca de nuevas oportunidades comerciales. Por este motivo necesitan una colaboración fluida con trabajadores especializados en el negocio de origen. Los segundos se encargan de llevar los productos directamente hasta el consumidor, o los entregan a la compañía final que va a realizar las ventas en el país de destino. 

Este tipo de exportación requiere mucha más inversión y un patrimonio financiero más sólido que el formato indirecto. Esto hace que no esté recomendada para aquellos que ya tienen experiencia en los mercados internacionales. De todas formas existe una gran ventaja. Cabe la posibilidad de poner en marcha una delegación propia en el caso del negocio tenga éxito más allá de las fronteras españolas.  

Exportación concertada

La exportación concertada pone en contacto a varias empresas fabricantes que tienen interés en exportar a los mismos países. Este interés común les permite compartir tecnología, conocimientos, experiencia e incluso una misma red comercial para establecer sus productos en el mercado más conveniente para ellos. 

Las dos fórmulas más conocidas para lograr la exportación concertada son el piggyback y los consorcios de exportación (o cointernacionalización). A través del primero se utiliza la red de ventas de otra empresa, que actúa como canalizadora de los productos y recibe un pago en forma de comisión por venta. En el segundo, dos o más compañías con productos complementarios acuerdan la creación de una sociedad independiente. De esta forma se comparten gastos, se mejoran sus opciones de entrada en el mercado y se consigue una exportación más segura de su mercancía.

Estos tres modelos de exportación están diseñados para que cualquier empresa afincada en Navarra pueda tomar una buena decisión sobre sus estrategias internacionales. Una vez se ha preparado el estudio de mercado y el plan de exportación, hay que evaluar cuál de estos sistemas es más adecuado. 

En el momento de internacionalizar una actividad empresarial es necesario contar con socios que faciliten los procesos administrativos o que aseguren un buen sistema de cobros y pagos en la divisa deseada. También es necesario apoyarse en garantías y avales internacionales que permitan a empresas y autónomos realizar contrataciones comerciales con auténticas garantías. En el formulario de Caja Rural de Navarra es posible solicitar asesoramiento personalizado.